El primero de los helicópteros de extinción de incendios contratados por el Cabildo de Gran Canaria para el periodo de mayor riesgo de fuegos forestales ya está en Artenara, en la base de la unidad helitransportada.

La aeronave forma parte del dispositivo de extinción de incendios de la Institución insular, que el Cabildo refuerza en verano con cerca de un centenar de personas y más medios técnicos, subrayó el consejero de Medio Ambiente y Emergencias, Miguel Ángel Rodríguez.

Los helicópteros del Cabildo para esta campaña son dos unidades modelo Ecureuil tipo B2 y B3 completamente equipadas que sobrevolarán la isla en caso de incendio hasta el fin de la campaña de verano. La unidad B2, la que llegó este lunes, prestará servicio hasta el 15 de noviembre y el segundo de los aparatos, el modelo B3, desde el 15 de junio hasta el 15 de octubre.

Los aparatos de este modelo se caracterizan por ser muy maniobrables y con una alta capacidad de penetración en un territorio montañoso como el de Gran Canaria, con presencia de numerosos barrancos y sitios abruptos. Asimismo, cuentan con la capacidad de acercarse al suelo para distintas maniobras e incluso depositar al personal de emergencias en espacios reducidos.

De hecho, una de las funciones más relevantes de estos helicópteros es la de transportar de manera rápida y eficaz a las unidades Presa de Medio Ambiente, que muchas veces ven complicado llegar hasta el fuego o bien perderían un tiempo fundamental si accedieran por carretera.

Los helicópteros están preparados además para tomar agua en lugares en los que los modelos más pesados no acceden, como son los pequeños estanques y charcas que salpican la orografía insular.

Con 12,94 metros de largo y 3,14 metros de alto, los helicópteros poseen una autonomía de vuelo de entre dos horas y media y tres horas, así como un techo de vuelo de unos 5.000 metros. Ambos modelos pueden transportar hasta seis personas sin contar con el piloto. El modelo B2, con una velocidad de crucero de 220 kilómetros por hora alcanza los 287y tiene capacidad para el transporte de 750 litros de agua.

El modelo B3 tiene una velocidad de crucero algo más amplia, de 235 kilómetros por hora, e igualmente puede llegar a los 287 kilómetros por hora. El transporte de agua la realizan mediante un helibalde, una canasta gigante que cuelga del helicóptero y que es capaz de descargar de manera controlada hasta 900 litros de agua desde la altura. Está especialmente indicado para aquellas situaciones en las que resulta complejo o peligroso que el personal de emergencias se acerque al fuego.

Aunque en el mercado existen canastas que puede transportar hasta 5.000 litros de agua, la particular orografía del terreno hace que para la campaña contra incendios en Gran Canaria se utilicen cubetas de menor capacidad que facilitan la maniobrabilidad de los aparatos.

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