El trabajo de campo realizado durante dos semanas por las catorce alumnas y alumnos del III Campus de Arqueología Cueva Pintada se ha traducido en el hallazgo de una notable cantidad de materiales arqueológicos, entre los que destacan dos nuevas pintaderas, una de diseño triangular y otra romboidal, o varios burgaos decorados.

A estos repertorios se unen las industrias líticas, los restos de fauna (tanto terrestre como marina, en la que descolla un considerable volumen de huesos de peces) y las cerámicas prehispánicas y coloniales. De hecho, han visto la luz algunos materiales de importación, como un probable pendiente de metal y una moneda, en concreto una Blanca de Castilla.

Las investigaciones se llevaron a cabo en las estructuras 61, 12 y 53 del antiguo poblado que custodia, investiga y difunde el Museo y Parque Arqueológico Cueva Pintada, en Gáldar, estancias que “van desvelando su trazo y complejidad”, según subraya Carmen Gloria Rodríguez, directora de este equipamiento perteneciente a la Consejería de Cultura del Cabildo de Gran Canaria.

La tercera edición de este campus organizado por Cueva Pintada y la Universidad de Castilla La-Mancha contó en esta ocasión con la participación de jóvenes estudiantes pertenecientes a las universidades de Castilla-La Mancha, Autónoma de Madrid, Barcelona, Valencia, La Laguna y Las Palmas de Gran Canaria, así como a la Escuela Superior de Conservación y Restauración de Bienes Culturales de Galicia.

El III Campus de Arqueología Cueva Pintada se ha desarrollado entre el 17 y el 29 de julio, día en el que tuvo lugar su clausura en la sala Sabor de las Casas Consistoriales de Gáldar. A lo largo de dos semanas, el alumnado combinó los trabajos de campo con los de laboratorio para poder abarcar las distintas tareas que se desarrollan durante una campaña de excavación.

“La valoración que hacemos desde este equipamiento y el Cabildo de Gran Canaria es altamente positiva”, agrega Rodríguez, quien añade que el campus “no sólo contribuye a la formación de jóvenes que aspiran a encontrar en la arqueología su futuro profesional, sino también a visibilizar la labor que desempeña el museo como un espacio vivo que aspira a que el público que lo visita y también el resto de la sociedad valore el rico patrimonio arqueológico que atesora”.

De la arqueozología y la arqueobotánica

Los contenidos teóricos impartidos a lo largo de estas dos semanas se distribuyeron en diversos apartados. La directora del museo, Carmen Gloria Rodríguez, el conservador del espacio, José Ignacio Sáenz, y el profesor de Prehistoria de la Universidad de Castilla La Mancha, Jorge Onrubia, dirigieron la sección que aborda el Agáldar prehispánico y colonial y las explicaciones alrededor del propio museo y parque arqueológico.

Además, distintos profesores y profesoras de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria ofrecieron al alumnado claves sobre estudios especializados como los de arqueozología, arqueobotánica, los materiales de importación o las industrias líticas talladas y pulimentadas. También recibieron instrucción teórica y práctica en el terreno de la metodología arqueológica y la restauración de estructuras y materiales arqueológicos a nivel de trabajo de campo y en laboratorio.

Dado que hubo estudiantes que acudían por primera vez la isla y desconocían las peculiaridades de los contextos arqueológicos grancanarios, también se llevaron a cabo visitas al Cenobio de Valerón (a cargo de Arqueocanaria SL) y a otros espacios de alto interés patrimonial como el Bentayga o la necrópolis de Arteara (de la mano del inspector de Patrimonio Histórico, Javier Velasco).

Este año se incluyó también la proyección del documental “Canarias Amazigh”, en la que los directores, Pablo Rodríguez y Antonio Bonny, de Desenfoque Producciones, compartieron la experiencia del rodaje llevado a cabo en Canarias y Marruecos.

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