El Teatro Consistorial de Gáldar acogerá el próximo miércoles 29 de marzo, a partir de las 20.00 horas, la presentación del libro ‘Amagro: Historia y Naturaleza’, de Domingo Oliva Tacoronte. La obra cuenta con el apoyo del Ayuntamiento de Gáldar y del Cabildo de Gran Canaria y está editada por la Editorial Le Canarien. La Concejalía de Educación, que dirige Carlos Ruiz Moreno, invita a toda la ciudadanía a acudir a la presentación de este libro, que estudia una de las montañas más simbólicas de Gáldar.

Nacido a los pies de Amagro, y habiendo pasado sus años de niñez correteando en las laderas de estas montañas emblemáticas, el autor, además del rigor científico de su estudio, tiñe las páginas de este libro con el valor sentimental que para los habitantes de la comarca posee. En ellas encontramos una descripción detallada y accesible, con referencias a la toponimia concreta y conocida, de la formación geológica del macizo. Además de un estudio diacrónico de la flora, nos ofrece una descripción general de las plantas pertenecientes a los diferentes hábitats y una relación detallada de las especies presentes en esta Arca de Noé vegetal.

En Amagro encontramos los tres reptiles propios del Archipiélago, amenazados desde hace unas décadas por la culebra de California. Esta también supone una amenaza para las aves. Aves de litoral, canoras, migratorias, rapaces… de todas ellas se presenta un exhaustivo inventario. El mundo de los insectos es fascinante y de una riqueza difícil de imaginar para el profano: mariposas, hormigas, abejas solitarias, polillas, cigarrones…

La relación de Amagro con el hombre ha sido de dos tipos. En la etapa precolonial fueron estas montañas sagradas. De esta etapa quedan recuerdos históricos y legendarios, que el autor repasa y analiza, así como interesantísimos yacimientos arqueológicos. Tras la conquista europea, Amagro tuvo tres usos principales: la obtención de leña, los pastos para el ganado y el uso agrícola.

La gente pobre subía, hasta los años 60 del siglo XX, a recoger tabaibas y cardones con que guisar. Por su parte, los pastos fueron usados libremente por los vecinos hasta la constitución del ganado municipal, en 1959. En todo tiempo hubo irrupciones ilegales de los pobres en busca de tierras de cultivo con que mitigar el hambre, pero es en el siglo XVIII cuando se acomete el Reparto de la Vega de Amagro entre toda la población.

Estos cultivos estacionales, pobres, entrarían en retroceso, y ya en el siglo XX se produce la venta directa de terrenos por parte del ayuntamiento, especialmente en los llanos de la zona baja, cercanos a la marea, y se constituyen y crecen los núcleos poblacionales de San Isidro, Barrial y Sardina. En Amagro quedan restos de todos estos usos, y de otros como los corrales, eras, hornos de cal, conducciones de agua o puertos, que lo convierten, junto con sus valores naturales e históricos, su cercanía a los núcleos de población y su titularidad pública, en una magnífica aula donde estudiar nuestro pasado y unas formas de vida ya perdidas.

Amagro en la actualidad necesita la máxima protección y actuaciones que reviertan los daños causados por siglos de explotación. En este sentido, el autor ofrece unas líneas maestras acerca de cómo actuar en relación con los diferentes aspectos tratados. En el libro se incluyen dibujos, fotografías y mapas además de unos desplegables en que se señala la rica toponimia perteneciente al siglo XVIII y a mediados del siglo XX, toponimia perdida casi totalmente en la actualidad.

Comentarios

  1. Domingo Oliva entiende bastante sobre lo que escribe porque, como ocurre en este caso, es un entusiasta de la naturaleza en todas sus vertientes. A veces incluso ha preferido que los claveles se le marchitasen con tal de estudiar a sus enemigos los insectos.

    Recomiendo leer lo que escribe porque no todos pueden tener el privilegio de conversar con èl.

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