Gáldar vuelve a ocupar un lugar privilegiado en el universo creativo de Quevedo. El artista grancanario ha estrenado este 7 de julio un ambicioso doble videoclip que une en una sola pieza audiovisual las canciones “Gáldar” y “Al Golpito”, un trabajo que trasciende lo musical para convertirse en una declaración de amor al paisaje, a las tradiciones y a la gente del municipio.
El estreno no es casual. El 7 de julio se ha convertido en una fecha marcada en el calendario de Quevedo, acostumbrado a sorprender a sus seguidores con nuevos lanzamientos ese día, consolidando una tradición que ya forma parte de la identidad del artista.
Tal y como había adelantado semanas atrás durante el rodaje, el cantante ha escogido algunos de los enclaves más representativos de Gáldar para dar forma a una producción cargada de simbolismo. Costa, rincones agrícolas o la cantera de Santiago junto a Tonny Tun Tun sirven de escenario a una narrativa visual que reivindica la esencia del norte de Gran Canaria y la identidad canaria como parte inseparable de su propuesta artística. También el barrio de Marmolejos y su Asociación de Vecinos ocupan un papel superprotagonista durante la canción «Gáldar».
Uno de los momentos más épicos del doble-videoclip llega con la inesperada aparición de Arístides Moreno sobre su archiconocida “derbi california”, con un guiño a los “Horcon Boys”, convertidos en protagonistas de una secuencia que conecta con el sentimiento de pertenencia y el orgullo popular que recorre toda la obra. La escena enlaza, además, con otro de los grandes homenajes del vídeo: el reconocimiento al trabajo de hombres y mujeres vinculados al cultivo del plátano.
Las imágenes muestran con especial protagonismo la labor diaria en la platanera y el proceso de empaquetado de la fruta, poniendo en valor un sector que forma parte de la historia económica y social de Gáldar. Entre cajas, racimos y plataneras, Quevedo reivindica el esfuerzo silencioso de quienes mantienen viva una de las señas de identidad del municipio junto a las vocalistas de Nueva Línea.
El videoclip concluye con una secuencia de créditos en los que Quevedo dirige un mensaje de agradecimiento a todas las personas y entidades que hicieron posible el rodaje. En los créditos expresa su reconocimiento al Ayuntamiento de Gáldar, a la Asociación de Vecinos El Bermejal de Marmolejos, a la Finca Santa Elena y a la Cooperativa Llanos de Sardina por su colaboración y apoyo durante la producción.
Como broche final, el artista deja una frase que resume el sentido de todo el proyecto: «Rodar [en Gáldar] era volver a la raíz, el lugar de donde sale mucho de lo que somos». Una declaración que pone el acento en el vínculo emocional con la tierra y que convierte el videoclip en algo más que una producción musical: un homenaje a la identidad canaria y al municipio que le da nombre a una de sus canciones más personales.
Con esta nueva propuesta audiovisual, Quevedo vuelve a demostrar que su éxito internacional no está reñido con mantener un firme vínculo con sus raíces. Gáldar deja de ser únicamente el título de una canción para convertirse, una vez más, en un escenario que proyecta al mundo la identidad, el paisaje y la cultura de Gran Canaria.

