El día grande para los vallenses comenzó algunas horas antes cuando los romeros fueron despedidos a los pies del macizo de Tamadaba. Tras pasar la noche en tan emblemático lugar, los romeros confeccionaron sus ramas formadas por retamas unidas hasta formar estructuras de hasta dos metros.

La sincronización fue perfecta gracias a muchos años de tradición cuando a las diez de la mañana, el volador explotó sobre la Plaza de San Pedro, la música de la Banda de Guayedra comenzó su peregrinación hasta la Era del Molino, lugar de encuentro con los romeros procedentes de Tamadaba.

Una vez en la Era del Molino, bajo un intenso sol y después de un buen vaso de caldo caliente, llegó el segundo volador, señal para que todos los presentes, romeros, vallenses y visitantes comenzaran a danzar de regreso al casco de El Valle.

La Banda de Guayedra y la Banda de Agaete fueron turnándose para acompañar a los romeros y papagüevos que danzaron a lo largo de todo el recorrido y que concluiría en la Plaza de San Pedro ante la imagen del patrón de El Valle.

La jornada concluyó con la monumental retreta a cargo de la Banda Las Nieves, los fuegos artificiales, a la media noche, y la Verbena del Romero.

El grupo de gobierno ha vuelto a felicitar y agradecer a la Comisión de Fiestas por el trabajo que han desarrollado de forma incansable, así como a la Guardia Civil, Policía Canaria, Policía Local de Agaete, Protección Civil de Agaete y La Aldea, así como a los empleados municipales y personal sanitario.


 

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