– El Festival consolida su carácter interinsular con representantes de cinco islas en el Encuentro de Juego del Palo y estrena el ‘Beñesmer Chinijo’ como apuesta por la transmisión generacional del patrimonio.
El Festival Beñesmer 2026 echó el cierre este sábado con el concierto de Raquel Molina en la Plaza Mr. Leacock, poniendo el broche de oro a tres jornadas que han convertido a El Agujero en un espacio donde han convergido la cultura y el patrimonio canario. La iniciativa, organizada por el Ayuntamiento de Gáldar a través de la Concejalía de Identidad que dirige Carlos Ruiz Moreno, cierra una edición marcada por el éxito de participación, la diversidad de su programación y el salto cualitativo que ha supuesto la incorporación del Centro de Interpretación La Guancha al circuito del festival.
La edición de este año se ha consolidado como un festival que mira al Archipiélago, debido a su carácter interinsular, que durante tres días ha reunido en Gáldar a colectivos, artesanos, investigadores y artistas de todas las islas. El hito más simbólico de esta vocación de encuentro fue el Gran Encuentro de Juego del Palo Canario, que congregó en la Plaza Mr. Leacock a maestros y escuelas de El Hierro, Gran Canaria, Tenerife, Lanzarote y Fuerteventura, mostrando la riqueza de los distintos estilos de esta disciplina declarada Bien de Interés Cultural (BIC).
La incorporación del Centro de Interpretación La Guancha como nuevo escenario del festival amplió el circuito cultural, y también dio nacimiento al ‘Beñesmer Chinijo’, un espacio creado específicamente para que los más pequeños se apropien del legado aborigen a través de talleres de lana, pintura con pigmentos naturales, cuentacuentos y actividades lúdicas. La iniciativa ha tenido una excelente acogida entre las familias, confirmando la apuesta del festival por la transmisión generacional del patrimonio.
Tres días de patrimonio vivo
La programación, que combinó cultura, reflexión, tradición y divulgación, ha dejado momentos para el recuerdo. La inauguración del jueves contó con la charla del investigador Rumén Sosa y la música de Generación del 21. El viernes, el humor y la investigación se dieron la mano en el podcast ‘Solo Palique de Beñesmer’, mientras que la noche se cerró con una visita astronómica a La Guancha.
El sábado concentró la jornada más intensa con la Feria de Artesanía, los talleres de escritura amazigh y silbo canario, la exhibición de Levantamiento del Arado a cargo de Juanfra Santana, el Tagoror 15′ sobre la impronta del colonialismo en la Canarias del presente; exhibición de bola canaria; sones ancestrales, la música de pastores y baile, del colectivo Tambor de Cabra y las presentaciones literarias de Teresa Gubern, antes de que el humor de David García y el concierto de Raquel Molina pusieran el punto y final a una edición que ha demostrado la vigencia y la fuerza de nuestras raíces.
El concejal de Identidad, Carlos Ruiz Moreno, destacó la madurez alcanzada por el festival. «Muchos recordarán que esta semilla se plantó en 2023, de la mano del colectivo Attidamana. Hoy, esa semilla ha echado raíces fuertes. Celebramos la consolidación de un sueño colectivo que ha abierto sus brazos a todo el Archipiélago». Ruiz Moreno subrayó además la importancia de la transmisión generacional. «El patrimonio que no se transmite, se pierde; y nosotros estamos aquí para asegurarnos de que no se pierda ni una sola de nuestras señas de identidad», apuntó, tras agradecer a los colectivos participantes, a los artesanos, investigadores, y al público participante.
Con esta segunda edición bajo organización municipal directa, el Beñesmer ya forma parte de la agenda cultural del municipio y del Archipiélago. Un festival que, como señaló el investigador Rumén Sosa en la inauguración, es «un ejercicio de memoria histórica para no olvidar que somos un pueblo con unas raíces muy profundas y que, ante los vientos del presente y del futuro, no podemos perder nuestra identidad».

