La capacidad de liderazgo histórico de Demetrio Suárez se deshizo desde 2003, y el fugaz liderazgo de Manolo Godoy tampoco llegó más allá de 2007. Y con él, su partido, PP-UPG, que tras gobernar Gáldar y hacer oposición durante la última legislatura con 10 concejales, pasó a desplomarse hasta los 3 concejales. Y la división sigue: no hay más que ver la sangría de dimisiones a las que hemos asistido en los últimos meses dentro de PP-UPG. La división interna es más que evidente.

En este primer editorial, no vamos a hacer lo fácil, que es criticar al grupo de gobierno. Como bien se decía años atrás, es muy fácil ir en búsqueda de la foto crítica y sacar lo malo del municipio. Vamos a hacer un ejercicio de reflexión con un poco más de amplitud de miras: nos vamos hacia la oposición, que de un tiempo a esta parte se ha demostrado incapaz de mostrar un proyecto político serio ni como oposición ni, mucho menos, como futuros aspirantes a gobernar este municipio.

El Ayuntamiento de Gáldar ha sufrido en los últimos años el varapalo de la crisis, como muchos otros a lo largo y ancho del territorio nacional, y al margen de las formas con las que se hizo el Expediente de Regulación de Empleo, con las que muchos no estuvimos de acuerdo, lo cierto es que a día de hoy nadie puede decir que no fuera necesaria una reducción de gastos. Nadie podía entender cómo un municipio con 24.000 habitantes podía permitirse una plantilla cercana a los 600 trabajadores cuyo mantenimiento anual nos costaba a todos más de 16 millones de euros y al que se destinaba la inmensa mayoría del presupuesto de cada año.

¿Qué ha hecho la oposición durante estos años? Simplemente aprovecharse de la corriente. No hemos oído hasta hoy ni una sóla propuesta o alternativa. PP-UPG, los que gobernaron de 2003 a 2007 y llenaron el Ayuntamiento con más de 130 trabajadores nuevos en tan sólo cuatro años, en una búsqueda desesperada por ganar votos, nos hipotecaron como pueblo a mantener unas deudas que estaba claro que no nos podíamos permitir, y tienen gran responsabilidad en una crisis que para Gáldar ha sido más difícil si cabe que para otros municipios, por nuestra deuda y nuestra situación histórica.

CCN y Coalición Canaria, nuevas siglas en las elecciones de 2011, no eran tan nuevas si nos fijamos en las caras de sus candidatos. Por un lado, en el CCN nos encontramos con Domingo Mendoza de número dos, casualmente ex de Coalición Canaria, y por el otro a la eterna candidata a política, Sinesia Medina, que tras ser directora general de todo lo dirigible en el Gobierno de Canarias, por fin consiguió su hueco en Gáldar. ¿Resultados? Más de lo mismo. Y por cierto, a nadie habrá que recordar el papel que jugara la formación nacionalista en la última legislatura del agotado Demetrio Suárez y el fuerte castigo electoral que recibió Domingo Mendoza en 2003.

Este nuevo tiempo que se ha abierto en Gáldar desde las últimas elecciones y tras la implantación del nuevo Plan de Estabilidad Presupuestaria es un tiempo que parece ser de tranquilidad política. No hay más que ver el último pleno. Un grupo de gobierno que se puede permitir reírse de una oposición falta de preparación y de ideas, que “no dice más que disparates”. Incluso nos tuvimos que enterar por boca de José Luis González (PP) de que su partido es ahora nacionalista. No se lo pierdan.

En los próximos días analizaremos profundamente la situación real del Ayuntamiento a día de hoy, en lo político pero, sobre todo, también en lo económico. El Plan de Estabilidad y los presupuestos de cada año nos hablarán de cómo ha evolucionado la política local en estas últimas legislaturas. Hemos analizado exhaustivamente todos los presupuestos desde 1985 hasta la actualidad, con datos del consistorio, y también con las liquidaciones de cada año presentadas en el Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas. No se pierdan los resultados que iremos desgranando en los próximos días.

Mientras tanto, muchos habrán esperado de este nuevo medio que llegara para ayudarles a hacer la labor de oposición que no han hecho hasta ahora. Pues siento comunicarles que no, que no vamos a apuntarnos al carro de la crítica fácil y el politiqueo barato. Vamos a apostar por el análisis objetivo, con datos certificados en la mano, para conocer primero la situación y después hablar. Algo que sería aconsejable también para algunos.

Podremos entender así este nuevo tiempo político, estas nuevas circunstancias. Podremos entender a la Gáldar de después de la crisis. Lo que quizás no podremos entender nunca es la irresponsabilidad de una oposición desinformada y desactivada que ni está, ni se le espera.

Julio Mateo Castillo
Director de www.galdaraldia.es

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