El talante con el que han redactado la página y media de propuestas para el nuevo Convenio Colectivo del Ayuntamiento de Gáldar lo deja claro: los sindicatos quieren que se blinde a los trabajadores, que trabajen menos, que puedan elegir entre la readmisión o indemnización en caso de despido improcedente, y que todo esto, diga lo que diga la legislación laboral que emane de las Cortes Generales, se cumpla siempre. Para eso se han encargado, entre otras cosas, de que quede clarito en su punto cuarto que hay que mantener la ultraactividad del convenio.

Siguen erre que erre los representantes sindicales con la idea de funcionarizarse. El personal laboral que entró al Ayuntamiento de Gáldar sin oposiciones y, muchos de ellos, como es vox populi, directamente enchufados por el alcalde de turno, quieren pasar a ser funcionarios, no se sabe muy bien cómo. Lo piden los sindicatos dentro del nuevo convenio, refiriéndose a unas bases generales de una posible funcionarización que fueron impugnadas por los propios funcionarios del Consistorio. Además, la Delegación del Gobierno también ha alertado al Ayuntamiento de que estos intentos de funcionarización sin concurso-oposición no son viables legalmente. Y no es la primera vez: con el famoso artículo 21 del convenio colectivo anterior, que fue anulado y calificado como “blindaje ilegal” por parte de los tribunales, también lo habían intentado.

Sorprende también que tanto UGT como CC.OO pidan una rebaja en el número de horas que trabajan a cambio de mantener la reducción del salario hasta 2015. Las políticas de reducción de sueldos han sido aprobadas en todas las administraciones públicas y servicios públicos, porque básicamente han salido impuestas en parte desde el Gobierno de España, al igual que la ampliación de la jornada laboral de 35 a 37,5 horas para los trabajadores públicos. El Ayuntamiento de Gáldar, por sus especial y difícil situación económica y financiera, tuvo que aprobar además medidas adicionales. Resulta totalmente insolidario e irresponsable que por parte de personas que tienen un trabajo remunerado con dinero público se pretenda continuamente trabajar menos y conseguir unos beneficios que serían impensables en el sector privado, y que incluso en comparación con el sector público, en Gáldar, los están superando. ¿O es que alguien se puede imaginar a un sindicato médico o de profesores pidiendo que se les rebaje el número de horas de trabajo?

El problema de los sindicatos del Ayuntamiento de Gáldar es que parecen haber perdido la noción de la realidad. En su huída hacia adelante en la supuesta defensa de los intereses de los trabajadores, han ido demasiado lejos, llegando a dañar seriamente los intereses de los ciudadanos y la necesidad de tener un Ayuntamiento en condiciones. Aprobaron incluso en convenio indemnizaciones de varios miles de euros por jubilación para los trabajadores. Y todo eso saliendo del dinero público, del bolsillo de todos los galdenses. La agresividad de los sindicatos en la negociación colectiva ha ido demasiado lejos y deben repensar lo que quieren seguir haciendo. Trabajar por Gáldar a cambio de un salario público digno, o por sus propios intereses personales, desmereciendo la institución y los servicios que están llamados a atender.

Ha sido realmente un problema para el Ayuntamiento, si no el principal problema, la situación de su personal y el papel de los sindicatos. Se hace necesario como proyecto de gestión y de futuro que exista de una vez por todas algún día la famosa Relación de Puestos de Trabajo, que permita repensar la organización y el organigrama de cada uno de los puestos de trabajo del Ayuntamiento. Que se valore también si algún día se convocan oposiciones para nuevos funcionarios, y que todos los ciudadanos puedan presentarse libremente a concursar por sus méritos y capacidades, no sólo cubriendo esas plazas con los actuales laborales. Pero sobre todo, lo que más falta hace no va a llegar de la mano de ningún grupo político que pueda llegar a gobernar: hacen falta buenas intenciones por parte de los sindicatos, ganas de trabajar en el Ayuntamiento de Gáldar y por los ciudadanos de Gáldar, ganas de no enredar y enredarse para conseguir beneficios personales y sobre todo, ganas de no hipotecar más a los ciudadanos y a su Ayuntamiento.

Que piensen los trabajadores si con estas propuestas los sindicatos están defendiendo realmente sus intereses legítimos. Construir un reducto legal a base de convenios donde se otorguen todos los beneficios habidos y por haber a los trabajadores no es lo que necesita este Ayuntamiento ni lo que quieren sus ciudadanos. El sindicalismo rampante tiene que llegar a su fin para dejar paso a un sindicalismo responsable, que conozca la realidad jurídica y entienda su función constitucional de defensa de los intereses legítimos del trabajador, pero también de defensa del buen funcionamiento de las instituciones y sus servicios públicos.

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