Las gaviotas del Partido Popular en Gáldar están nerviosas por las últimas medidas tomadas por el alcalde, Teodoro Sosa, al frente del Ayuntamiento. Parece que una de las cosas que no ha gustado nada ha sido la nueva barredora. Y es que al parecer uno de sus ‘candidatables en acción’ se habría acercado a una de las trabajadoras del servicio de limpieza para anunciarle que iba a ser despedida y sustituida por la máquina, algo que, evidentemente, no es cierto. La estrategia política del engaño, tradición -por otra parte- del PP, es la que de nuevo parecen haber elegido. Saben que las encuestas no les ayudan y la gestión de su partido allí donde gobiernan, menos. Con la crisis política nacional e interna por la falta de liderazgo de Mariano Rajoy, y ahora también con el caso Oasis de Bravo de Laguna recién destapado por La Provincia, se agarran al primer clavo ardiendo que se les presente para no acabar ‘erradicados’ del panorama político municipal. Pero esta vez, para no variar, la estrategia les salió rana: la citada trabajadora municipal lo puso bonito y el candidatable rápidamente traspuso.

Comentarios

  1. Hace más de un año al acabar un pleno le dije que su actitud me parecía de un auténtico malcriado. Todo este tiempo después parece que no ha moderado su eduación

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