José Samsó Henríquez nació el día 3 de octubre de 1890 en la calle de los Herreras nº 6 de la ciudad de Guía de Gran Canaria. Sus padres fueron Clemente Samsó Farrés, natural de Caldes de Montbui (Barcelona) y Felipa Henríquez Suárez, natural de Gáldar. Clemente Samsó llegó a Gran Canaria al venir acompañando a su hermano Francisco Samsó que había sido nombrado médico titular de Gáldar, dándose la circunstancia que los dos hermanos se casaron con dos hermanas: Josefa y Felipa Henríquez Suárez.

Las hermanas Henríquez Suárez eran hijas del matrimonio formado por Domingo Henríquez Pineda, natural de Teror, y Cecilia Suárez de Medina, que lo era de Guía. Poseedores de un amplio patrimonio, declararon a sus dos únicas hijas como sus herederas universales. Los antepasados de José Samsó fueron miembros de lo que podríamos denominar burguesía agraria de Guía y Gáldar, que durante siglos ostentaron parcelas de poder en la administración local y en el Regimiento de Milicias. La suma de todas esas circunstancias y la falta de descendencia de su única tía materna, posibilitó con el tiempo que José Samsó se convirtiera en uno de los más destacados propietarios de la comarca noroeste de Gran Canaria.

José Samsó obtiene en 1907 el grado de Bachiller. Posteriormente acude a la Universidad de Barcelona, donde obtendrá el título de Licenciado en Derecho en 1911 con nota de sobresaliente. También era Licenciado en Farmacia (Barcelona 1917) y en Filosofía y Letras, sección de Historia por la Universidad de Sevilla (1921).

El 22 de septiembre de 1927 y en Tegueste (Tenerife), contrae matrimonio con Juana Fernández de Villalta y García con la que tuvo cinco hijos: María de las Mercedes, Ana, Carlos, María Isabel y José Juan.

AUDITOR DE GUERRA

José Samsó accede a la carrera militar en el año 1913 cuando por R.O. de 18 de diciembre, nº 283, se le concedió ingreso en el Cuerpo Jurídico Militar por oposición, con el empleo de Teniente Auditor de tercera clase, destinado a la Segunda Región Militar. En 1917 asciende a Teniente Auditor de 2ª por antigüedad y en 1921 a Auditor de 1ª por la misma causa.

Sus siguientes ascensos serían el 8 de noviembre de 1929 en el que se le declara Auditor de Brigada por antigüedad, y el 8 de octubre de 1934 Auditor de División (Coronel), estando destinado en la Auditoría de Guerra de Canarias hasta finales de 1937.
En el año 1963 fue ascendido a General Auditor, Consejero Togado del Consejo Supremo de Justicia Militar. Falleció en Barcelona en 1965.

José Samsó Henríquez, según indica su expediente personal que se encuentra en el Archivo General Militar de Segovia, estuvo 51 años y 10 meses dedicados a la labor de Auditor de Guerra en el Ejército español.

EL AUDITOR EN LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL

La posición neutral de España en la Primera Guerra Mundial fue aprovechada por Alfonso XIII para emprender personalmente e impulsar, junto a sus ministros y a la diplomacia española, una actividad constante, generosa y eficaz dentro de los límites de lo posible, para humanizar las inevitables secuelas de la guerra en la población civil de los territorios ocupados por los beligerantes, en el trato a los prisioneros-especialmente enfermos-, en las gestiones para conseguir indultos o al menos reducciones de penas a condenados por tribunales militares, en la búsqueda del rastro de prisioneros y deportados, en facilitar la correspondencia entre familias separadas, en conseguir el regreso a sus patrias de obreros deportados forzosos, etc..

El Gobierno de Alfonso XIII envió a Alemania entre 1914 y 1919 a un grupo de delegados, entre ellos a José Samsó que se incorporará a la comisión militar de inspección de campamentos, designado por R. O. de 3 de abril de 1917 como secretario de la misma y ejerciendo como tal desde marzo de 1917 hasta abril de 1919.

Por la destacada labor humanitaria desarrollada por José Samsó como delegado del Gobierno español en la Primera Guerra Mundial en Alemania, fue condecorado por varios gobiernos, el francés lo nombró Caballero de la Orden Nacional de la Legión de Honor, y el gobierno belga le concedió la Cruz de Caballero de la Orden de la Corona. El Congreso de los Estados Unidos le envío una misiva expresándole su agradecimiento por las atenciones tenidas con los prisioneros americanos.

COOPERATIVISMO AGRARIO

Don José Samsó Henríquez fue el introductor en Gran Canaria de las ideas cooperativistas, hecho que ocurrió a comienzos de la década de los años veinte del siglo pasado, cuando de regreso a Canarias, después de haber pasado tres años en Alemania como miembro de la Comisión Militar de Inspección de Campamentos de la Embajada de España en Berlín; llega influenciado por el cooperativismo que aquél país existía.

Pone en prácticas sus ideas creando con un grupo de amigos, en 1922, el denominado Sindicato Agrícola de Guía, posteriormente denominado Sindicato Agrícola del Norte de Gran Canaria, que en unos diez años aglutinó a la mayoría de los agricultores productores de plátanos, llegando a producir y exportar el 80 por ciento de esta fruta en Gran Canaria.

No conforme con esta iniciativa, y siendo consciente de la necesidad imperiosa del agua para la agricultura, funda en 1930 el Sindicato Agrícola de Regantes del Norte de Gran Canaria, junto a decenas de agricultores de la comarca del norte, lo que posibilitó con el transcurrir de los años contar con una de las más destacadas redes de embalses, canales y riegos de Gran Canaria.

Como Auditor General de Canarias, una vez producido el Alzamiento Militar de julio de 1936, intentó seguir poniendo en práctica sus teorías y proyectos cooperativistas, desempeñando importantes cargos y funciones dentro de la economía autárquica en Canarias. La principal de ellas fue la presidencia de la Consejo Ordenador de la Exportación del Plátano (CODEP), cargo que ocupó hasta su cese en noviembre de 1937, en que Franco lo cesa de todos sus cargos, además de Auditor General de Canarias, y firma en Burgos la orden declarándolo disponible forzoso, tras lo cual fue enviado a la Península, de donde no regresó destinado a Canarias hasta 1944. A todo ello es preciso añadir que Samsó no volverá a ascender hasta casi veinte años después.

Samsó tuvo problemas con Falange que presionaba a Franco para fusilar a un grupo de personas, entre otros al que había sido Gobernador Civil de Las Palmas, a lo que Samsó se negó, además de que Falange pretendía el control de las exportaciones de plátanos por las divisas que aportaba, por ello fue defenestrado por Franco.

El historiador Juan Pando en un su libro “Un Rey para la esperanza” ha dicho de él: «Su sentido de la ética le proporciono no pocos problemas al tener que presidir Consejos de Guerra durante la contienda civil».

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