Nació el 1 de mayo de 1942, Día del Trabajor; precisamente lo que ha hecho hasta el día de hoy, cuando ha cumplido setenta y dos años.

Cursó sus estudios primero en el Colegio “Fernando Guanarteme” con unos profesores de primer orden, como eran, entre otros, D. Manuel Sosa y D. Nicolás González. Seguidamente, y desde ese mismo colegio, fue seleccionado con otros siete muchachos para pasar unos exámenes en Las Palmas, que aprobó y pudo incorporarse a estudiar el bachiller en el Colegio “Cardenal Cisneros”. Allí solamente pudo aprobar hasta el segundo año de bachiller, no porque fuera mal estudiante, sino porque en aquel tiempo, los medios económicos que disponían en su casa, eran escasos y sus padres no pudieron pagar los siete duros mensuales que costaba, pues habían traído al mundo diez hijos a los que mantener.

Es por ello que los libros los compraba a medias con un compañero de estudios que emigró a Venezuela y que se llamaba Evangelino. Al pedir la baja en este colegio, en principio no le fue aceptada por el director, que reunió a los demás profesores y decidieron no cobrarle nada; aunque la decisión había sido estudiada y tomada por su familia y abandonó finalmente esos estudios.

De los diez hijos que sus padres trajeron al mundo, él fue el número nueve. Su padre se llamaba Pepito Delgado y su madre Lolita Molina.

En el año 1968 se casó con una joven de Guía y allí se fui a vivir, a una casa que construyó en ese municipio. Desde entonces hasta la fecha siguen manteniendo muy vivo el cariño y el apoyo entre ambos, siendo su esposa un firme valuarte y apoyo en todas sus decisiones que ha tenido que adoptar a lo largo de su actividad económica y social.

Han tenido dos hijos: Juan Carlos y María Katiuska, que desde hace catorce años le han relevado en el comercio que posee en Gáldar y pronto harán lo mismo en la administración y dirección de una finca agrícola de plataneras, de la que es propietario en la carretera de Sardina Km.2, y denominada Tirma.

En su trayectoria de pequeño empresario cuenta con varias anécdotas. Principalmente ha recibido muchas satisfacciones de sus antiguos clientes , que después de facilitarles los materiales para hacer sus viviendas, pagaban religiosamente; y ahora les presentan a sus hijos e hijas para que les venda materiales y hacer sobre su vivienda una segunda planta, “pero que les ponga buenos precios que pagan al contado”, recuerda. También recuerda como una señora muy agradecida le dijo que si volviera a vivir le volvería a comprar a los siguientes comerciantes que le vendieron con muchas facilidades de pago: Hnos. Delgado Molina, Muebles El Norte y Don Pedro López.

Siempre ha procurado, además de ser buen comerciante, prestar a las personas la mayor consideración posible, y aunque es consciente que a todas no les ha servido como ellas quisieran debido a sus limitaciones y por estar sujeto a los vaivenes de las muchas crisis económicas que a lo largo del tiempo han pasado y ha superado, a estos clientes quiere pedirles perdón por no poder complacerles en esos momentos.

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