“La otitis externa, la otitis del nadador, no es grave pero sí bastante dolorosa”

La otitis del nadador es una infección de la piel que implica al conducto auditivo externo. Se origina por cambios en el pH de la piel, derivados de una humedad excesiva, que dan lugar a la alteración de bacterias y hongos que habitan en esta área del oído.

Como explica Juan Miguel Juan Fernández, jefe del Servicio de Otorrinolaringología en el Hospital Son Llatzer en Palma de Mallorca, quienes la padecen presentan una otalgia, es decir, un dolor agudo, y la inflamación que desarrolla el conducto auditivo puede llegar a cerrarlo por completo.

Las personas que están bajo un mayor riesgo de sufrir otitis externa son aquellas que pasan más horas en el medio acuático y quienes padecen trastornos en los que la piel puede resultar más frágil como en el caso de los diabéticos. El especialista, miembro de la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Patología Cérvico-Facial, afirma que es una afección común en la consulta del médico de cabecera y a los otorrinolaringólogos llega sólo en sus casos más complejos.

Cómo prevenir la otitis externa

Entre las recomendaciones que ayudan a prevenir este trastorno, Juan Fernández señala las siguientes:

-Uso de alcohol boricado: la aplicación de alcohol boricado (alcohol más ácido bórico), que preparan en la farmacia con receta médica, puede ayudar a secar la piel del oído si se ha pasado mucho tiempo en el agua durante el día y previene las infecciones si se emplea de forma habitual. Sin embargo, no puede emplearse a diario de forma frecuente ya que puede irritar la piel.

-Si existe propensión: sobre todo en los meses de verano, se emplea el alcohol boricado y compuestos secantes que se aplican por la noche antes de dormir. Con ello se consigue la evaporación del agua que puede quedar en la piel.

-Cuidado al limpiar los oídos: hay que secar con cuidado y no forzar ya que la cera actúa como protección. Alrededor del conducto auditivo existe una fina película de cera protectora que si se elimina puede favorecer el desarrollo de las infecciones. Hay que secar muy bien pero sin meter nada dentro para evitar que se puedan producir pequeñas heridas.

-Evitar bañarse en aguas que puedan estar contaminadas: además de las horas de exposición al agua, los microorganismos presentes en las aguas estancas o las piscinas no acondicionadas pueden favorecer las infecciones. Las sustancias suspendidas en zonas donde existen formaciones de coral pueden favorecer el trastorno en los buceadores, en los que la otitis externa es más común.

-Los tapones no son recomendables: suponen meter un objeto dentro del conducto auditivo y se pueden producir pequeñas heridas, señala el especialista, que apunta que sólo están indicados si el paciente presenta infecciones repetidas.

-Agua en el oído: si tras bañarnos en el mar o la piscina se queda de forma habitual agua en el oído hay que acudir al especialista porque puede existir un tapón de cera que haya que eliminar. Si no se acude al médico esta presencia habitual de agua en el oído puede promover la infección.

Tratamiento de la otitis

Si la otitis ha llegado, el tratamiento se hace mediante fármacos antiinflamatorios y gotas tópicas con antibióticos. Si se evita el contacto con el agua y no se toca el oído, muchas de las otitis externas se pueden curar por sí solas en unos 10 o 12 días. Si se hace necesario acudir al médico, el dolor se controla en 3 o 4 días y la inflamación en alrededor de una semana.

Tras una primera infección la piel no vuelve a la normalidad hasta pasado un tiempo por lo que hay que evitar el contacto con el agua. Hay que seguir el tratamiento médico para que la infección no vuelva a aparecer y no bañarse o mojar el oído hasta que no haya una recuperación.

Fuente: 20minutos-salud

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