Sin embargo, el presidente del Gobierno canario no se dignó a recibir a ninguno de los alcaldes ni al presidente de la Mancomunidad. Únicamente permitió la entrada a los concejales aldeanos y con riguroso control, incluso mediante el requerimiento del DNI.

Triste ver una vez más un desplante de tal calibre con los representantes del Norte, que aún no estando convocados, son representantes en su conjunto de más de 120.000 ciudadanos del Norte de la isla de Gran Canaria. Una comarca olvidada por quienes nos gobiernan más allá de nuestras fronteras, y con muchos problemas, algunos de ellos generados por la dejadez del propio gobierno de Rivero, como el pésimo funcionamiento de nuestros centros de salud o incluso el cierre de servicios sanitarios y consultorios como el de Caideros.

En numerosas ocasiones en sesiones plenarias y en diferentes discursos el alcalde de Gáldar ha reclamado la presencia de Rivero en el Norte, pero parece que ni yendo a su despacho se merece esta comarca que se atiendan sus peticiones. En esta ocasión, ni Mahoma yendo a la montaña, ni la montaña yendo a Mahoma.

Julio Mateo Castillo
Director de www.galdaraldia.es

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