Y una vez más, con la música de Facaracas y Los Cebolleros, el encuentro de los vecinos y el sabor de las ricas caballas y sardinas o el pan con chorizo que se ofrece al inicio del recorrido por las calles Tagoror y Audiencia hicieron más especial esta celebración del mes de marzo. En esta edición el concejal del área de Cultura y Fiestas, Carlos Ruiz Moreno informó a los asistentes a la llegada de la Plaza del Cristo del homenaje especial en recuerdo a Antonio Suárez Martel, esposo de Pino Valencia, que junto a sus hijos y su familia recibió el cariño de la gente y el reconocimiento del Ayuntamiento. Y allí frente a la misma plaza, con la Virgen de testigo, la primera teniente alcalde Encarnación Ruiz Alonso le hizo entrega de la placa dedicada a su marido.

Con el recuerdo muy presente y las emociones a flor de piel Pino Valencia lo recibió con su especial y sentida forma de expresar sentimientos y con enorme gratitud les devolvió el gesto de manera muy dulce, con sus buñuelos, queques y trozos de buena repostería acompañada de un pizco de vino de la Casa Viejo Antón.

Tras la parada en la Plaza del Cristo, tocaba continuar el recorrido hasta el Barranco Huertas del Rey con la izada de la bandera y la comida vecinal que puso el broche final a una fiesta que no pierde el encanto ni la dulce complicidad de los que arropan a una imagen cargada de historia y de belleza.

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