Se trata de cuatro proyectos que el Cabildo planteó hoy al Ejecutivo para duplicar la capacidad de las depuradoras y dar cumplimiento a la normativa medioambiental con la construcción de los nuevos emisarios submarinos.

Para ello, ambas instituciones acordaron revisar los proyectos, ya redactados, así como los respectivos presupuestos, y dar prioridad a la construcción del emisario de Bocabarranco y a la ampliación de la depuradora de Jinámar, tal como expuso Hidalgo tras el encuentro mantenido con el consejero de Agricultura, Ganadería, Pesca y Aguas del Gobierno de Canarias, Narvay Quintero.

El responsable autonómico se comprometió, por su parte, a estudiar diversas vías de financiación y avanzó que las partidas provendrán de fondos europeos o del convenio suscrito con el Estado, que expira en 2017. “Son obras que no se pueden hacer en un año, tienen que ser plurianuales, pero esperamos empezar en 2016 con el proceso de licitación”, concluyó.

Grandes infraestructuras

Con una capacidad para depurar 5.000 metros cúbicos al día, la depuradora de Jinámar trata las aguas de más de 35.000 vecinos de Las Palmas de Gran Canaria, Telde, Santa Brígida y Valsequillo, mientras que la instalación de Bocabarranco trata los caudales generados por 39.000 habitantes de Guía y Gáldar.

El emisario submarino previsto en esta última zona prestará servicio a la depuradora de Bocabarranco y a dos desaladoras próximas que abastecen a las poblaciones de Santa María de Guía, Gáldar y Agaete y a los agricultores de la comarca.

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