El encuentro de vuelta de la promoción de ascenso a cadete preferente entre el Sardina C.F. y el Santos acabó este sábado de la manera más bochornosa posible. Aficionados de ambos clubes invadieron el campo al finalizar el encuentro para protagonizar una violenta batalla campal que, por desgracia, vuelve a ser protagonista en el fútbol base canario.

Todo comenzó cuando al acabar el encuentro, con empate a uno y un global de 3-1 para el Santos, dos jugadores dialogaban de manera acalorada, según informa el C7, pero sin llegar a tocarse. Fue entonces cuando se produjo una invasión del terreno de juego por parte de aficionados de ambos clubes propinando golpes a diestro y siniestro, mientras otros, niños incluidos, celebraban el ascenso del equipo visitante.

Cuando Policía Local y Guardia Civil, con la ayuda de otros aficionados, lograron normalizar la situación se produjo otro altercado, más violento que el primero si cabe, en uno de los banquillos, en el que se vieron involucradas varias madres.

Afortunadamente no hubo que lamentar daños personales de consideración, más allá de los habituales de este tipo de situaciones como crisis de ansiedad, el desmayo de una persona y pequeñas heridas, pero lo que sí queda gravemente dañada, una vez más, es la imagen del fútbol base. Un lamentable suceso que empaña una impecable temporada para ambos clubes y, una vez más, desde las gradas y por personas que, muy probablemente, ese era el único partido al que habían acudido durante toda la temporada.

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