El AMPA de la Escuela Unitaria de Hoya de Pineda de Gáldar, con vistas al nuevo curso escolar 2019/2020, ha vuelto a expresar su enorme preocupación ante el posible cierre de esta escuela si no logra alcanzar la cifra de seis matriculaciones para el próximo curso. Y al igual que ocurriera el pasado año,  logrando  “in extremis” matricular a seis alumnos, se pudo evitar el cierre de esta escuela rural. 

Las madres y padres del alumnado de este centro, ante el aviso de propuesta de cierre del CEIP Hoya de Pineda para el año 2019-2020 recibida por comunicación oral por parte de la Inspección de la Consejería de Educación, ha expresado su oposición a esta medida y cuenta para ello con el apoyo del Ayuntamiento de Gáldar, como le ha trasladado el alcalde de la ciudad, Teodoro Sosa Monzón. 

Consideran que su continuidad es necesaria teniendo además en cuenta que el Gobierno de Canarias incluyó en el Acuerdo Marco de Unitarias que, cuando se detecta un proceso de paulatino descenso de matrículas, se podrá iniciar un estudio de cada caso, atendiendo a las circunstancias descritas sobre distancias, existencia de alumnado potencial en la zona, distribución por edades, entre otras cuestiones. 

Dicho acuerdo contempla igualmente que la “experiencia de los últimos años demanda el establecimiento de unos criterios cuantitativos y cualitativos claros acerca de las ratios adecuadas que determinen la apertura o cierre de estos centros, en consenso con la comunidad educativa; unos criterios o protocolo de actuación necesariamente flexibles que permita tomar la decisión más adecuada..”

El CEIP Hoya Pineda es un colegio rural unitario que da un servicio público de educación de excelente calidad para los vecinos y población cercana a la Hoya de Pineda.

“Además, este año se ha hecho una importante inversión en la mejora de las instalaciones y en material educativo, a la vez de haber constituido un AMPA que nos permita defender el colegio y aunar esfuerzos de las familias, comunidad educativa y el barrio”, expresaron. 

El AMPA señala que desde enero “estamos intentando conseguir unos servicios que permitan conciliar la vida laboral con la educación de nuestros hijos y facilitar así la matriculación de nuevos alumnos. Ya que debido a la falta de servicios como transporte, comedor, acogida temprana y/o tardía y actividades complementarias, tres familias tuvieron que renunciar en el curso 2018-2019 a seguir en el centro por dificultades derivadas de estas carencias. 

También están tramitado un proyecto educativo, financiado con fondos europeos, para que esta escuela sea un centro-taller de recuperación de la tradición locera de la zona, de mejora del medioambiente y ejemplo de educación respetuosa integrada en la vida social del barrio.

Por todo, solicitan la continuidad del colegio y de los proyectos iniciados aprovechando las inversiones realizadas, contando con el apoyo institucional del Ayuntamiento de Gáldar para que la escuela permanezca abierta.

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