Las obras de construcción del nuevo parque eólico de Botija avanzan a buen ritmo y ya encaran los trabajos previos a la instalación de los dos aerogeneradores promovidos por el Ayuntamiento de Gáldar.

La pasada semana se procedió a la cimentación de las bases de ambos generadores y los trabajos se centran ahora en la ejecución de las canalizaciones que conectarán el parque eólico con la red eléctrica, a través de la que se verterá la energía generada por los dos molinos municipales.

Mientras, en las instalaciones de la empresa Enercon, ubicadas en la ciudad alemana de Aurich, se ultima la fabricación de los dos aerogeneradores modelo E48, que cuentan con 800 Kw de potencia unitaria y 76 metros de altura de buje, con un diámetro de 48 metros, que se espera que sean trasladados hasta Gáldar para comenzar su instalación el próximo mes de octubre.

El alcalde de Gáldar, Teodoro Sosa, ha expresado su satisfacción por el avance de los trabajos. Se trata, según declaró Sosa, de la “mayor apuesta por las energías renovables” en uno de los municipios punteros en penetración de energías renovables desde las administraciones públicas, con varias plantas fotovoltaicas ubicadas en la cubierta de distintos edificios municipales funcionando desde el año 2011, a las que se suma desde el pasado mes de octubre la mayor planta fotovoltaica en superficie pública de la isla, ubicada junto al Parque Científico Tecnológico de La Punta, promovida desde la Mancomunidad del Norte con financiación del Cabildo de Gran Canaria en una parcela municipal de 5000 m2.

Ahora, con la ejecución de este parque eólico, el Ayuntamiento espera generar 1,6 MW de potencia, lo que supondrá unos ingresos anuales estimados en 400.000 euros. El consistorio galdense adjudicó los trabajos de construcción a la empresa Elecnor por un importe de 2.865.939 euros, de los que 477.957€ serán cofinanciados a través de la Unión Europea con fondos Feder para proyectos que favorezcan el paso a una economía baja en carbono en entidades locales y el resto será financiado con fondos propios municipales, por lo que se espera amortizar la inversión en unos seis o siete años. A partir de ese momento, y durante los 25 años de vida útil de los molinos, se podrían generar unos beneficios económicos de en torno a 10 millones de euros al municipio, además del incalculable beneficio medioambiental que supondrá dejar de emitir a la atmósfera toneladas de gases contaminantes al generar la energía a través de la fuerza de los vientos.

Se trata además de un proyecto doblemente sostenible, ya que en el mismo lugar en el que se está llevando a cabo su construcción se concluyó hace unos meses con el sellado del antiguo vertedero de Botija, de donde se extrajeron unos 70.000 m3 de residuos que aún permanecían desde hace más de dos décadas en este paraje natural. Los trabajos concluyeron con la restauración paisajística y la repoblación de la zona con especies autóctonas.

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