El alcalde de Gáldar, Teodoro Sosa, ha expresado hoy sus condolencias tras conocer la noticia del fallecimiento a los 89 años de edad de Vicente Guerra Hernández, empresario agrícola e Hijo Adoptivo de la Real Ciudad de Gáldar. Sosa destacó de él su faceta emprendedora como empresario agrícola dedicado al cultivo del pepino para la exportación, que le hizo merecedor de recibir la distinción de Hijo Adoptivo en el año 2014. “Un hombre hecho a sí mismo que, junto a su hermano Juan, fue merecedor de recibir la distinción de Hijo Adoptivo debido al gran número de puestos de trabajo que creó y al buen recuerdo que dejó en el municipio y la comarca”. 

Vicente Antonio Guerra Hernández nació el 25 de noviembre de 1932 en Las Palmas de Gran Canaria. La familia de Vicente era claramente agrícola: sus abuelos hicieron fortuna con el plátano y la cochinilla; su padre con los tomates y los plátanos, y Vicente hijo siguió con los plátanos, la alfalfa para alimentar al ganado que había en cualquier finca y los pepinos. 

Vicente empieza los estudios de Perito Industrial, que deja inconclusos y empieza a trabajar con el padre en las fincas agrícolas. 

Vicente Guerra padre tiene un serio revés económico, un viento arrasa magníficos cultivos de tomates en los que había depositado sus expectativas. Las desgracias no vienen solas y empiezan los primeros problemas de salud. Es entonces cuando Vicente toma las riendas del negocio familiar y empieza unos cultivos innovadores para la época, plantar pepino holandés para la exportación en terrenos azotados por el viento, bajo plástico, en la zona de Botija. Poco a poco junto a su hermano Juan, quien también recibió la distinción de Hijo Adoptivo de la Ciudad de Gáldar a título póstumo, prepararon el campo, construyeron un estanque y nuevas instalaciones en las que empaquetar los envíos por mar a Holanda y Reino Unido, principalmente, en la época de zafra. 

La empresa de Llanos de Botija prosperó desde el esfuerzo y la apuesta por la innovación así como desde la cercanía y la integración en el municipio de Gáldar. A la vez que crecía la actividad en la finca y el número de empleados, aumentaba la actividad comercial y la reputación de la empresa localmente y en los mercados europeos. 

El modelo de negocio forjado desde la iniciativa y la dedicación de Vicente y su hermano sigue siendo hasta día de hoy una referencia, gracias a la continuidad y el entusiasmo de una nueva generación familiar de gestores que han hecho honor al espíritu pionero de los inicios. 

Al mismo tiempo que Vicente empieza con su negocio agrícola de exportación, contrae matrimonio con Luisa Navarro Pérez. Del matrimonio nacen María Luisa, Juan Diego y Vicente y tenía tres nietas María, Pino y Cristina. 

Descanse en Paz. 

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