La mencionada muestra fotográfica, que ya ha podido contemplarse con anterioridad en la Biblioteca Insular y en la Casa-Museo León y Castillo (Telde), ofrece al visitante la notable importancia de ese frágil patrimonio, muy amenazado por el abismo de la llamada brecha generacional, conservado a lo largo de los siglos, a camino entre la tradición oral y la botánica, y que curiosamente ha configurado un entramado cultural entre sus habitantes y los usos (medicinales, veterinarios, alimentarios, simbólicos, rituales…) dados a las plantas en Gran Canaria, y del que pueden dar buena cuenta, sobre todo, los mayores.

Este patrimonio inmaterial se convierte en un importante vector de desarrollo en materia de aplicaciones de la biotecnología y del potencial que encierran saberes y plantas. Algunas de las estrategias de captación, su tratamiento secundario y aplicaciones de algunas de las especies, hunden sus raíces en el sustrato prehispánico de la Isla, que ha llegado hasta nosotros, incluso con denominaciones que proceden de ese momento histórico.

Por ese motivo, y con el ánimo de conocer y salvaguardar ese valioso legado, la Consejería de Cultura y Patrimonio Histórico del Cabildo, en colaboración con el programa Leader, ha impulsado un interesante proyecto consistente en la elaboración, con ayuda de hombres y mujeres de cierta edad y portadores de esos saberes, de un atlas sobre el patrimonio inmaterial vinculado a los usos tradicionales de las plantas silvestres en la isla, bajo la coordinación del ingeniero agrónomo Jaime Gil.

Gil es uno de los investigadores pioneros en la localización y rescate de semillas agrícolas antiguas en Canarias. A su juicio, hasta la fecha, “asistimos a un empobrecimiento de la sociedad grancanaria en la medida que sufrimos una importante pérdida del patrimonio común, y no sólo de riqueza material. Igual de alarmante es la pérdida de los “saberes”, fruto de la experiencia, que nuestros agricultores han construido generación tras generación en materia de manejo y aprovechamiento de especies silvestres, de selección natural de especies de interés económico, calendario anual de labores, ritmo estacional, costumbres y tradiciones, etc., y que han posibilitado que la Isla sea un espacio habitado”.

El horario de verano del Museo y Parque Arqueológico Cueva Pintada es de martes a sábado, de 10.30 a 19.30 horas, siendo la última visita guiada a las 18.00 horas. Los domingos y festivos, el horario es de 11.00 a 19.00 horas, siendo la última visita guiada a las 17.30 horas.

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