Vista la predicción meteorológica, que prevé la posibilidad de que caigan hasta 30 libros por metro cuadrado y, sobre todo, de ataques de agua como los de los últimos días, y dado el colapso de los sistemas municipales, los responsables del Plan de Emergencias Insular, encabezados por el consejero de Emergencias, Juan Manuel Brito, decidieron a primera hora mantener la situación de emergencia 1.

El problema es la falta de capacidad de absorción del terreno y las infraestructuras y que las barranqueras ya están formadas y toman las carreteras como camino natural del agua, que puede volver a inundar las vías con los lodos retirados, riesgo que afecta sobre todo a Telde y la capital grancanaria. En esta situación, los procesos de arrastres se pueden reanudar con poca lluvia y causar importantes daños.

La petición del Cabildo a la población es evitar salir en caso de lluvia para evitar males mayores y entorpecer la labor de los servicios públicos y recuerda que mantiene cerrados sus centros y áreas recreativas.

Hasta 800 personas han trabajado en Gran Canaria

Cientos de efectivos y operarios han trabajado toda la noche a destajo, 70 bomberos del Consorcio de Emergencias, varias decenas del cuerpo de la capital, los Presa de Gran Canaria, 300 operarios de carreteras y 70 miembros de la Unidad Militar de Emergencia (UME), que han sido desmovilizados a las 10.30 y quedan a la espera de volver a actuar en cuanto sean requeridos. Además Protección Civil ha sumado 250 personas distribuidas por Gran Canaria, entre otros, de modo que ascienden a cerca de 800 personas las que han trabajado desde anoche para tratar de devolver la normalidad a la Isla.

Un avión del Grupo de Emergencias y Salvamento (GES) realiza una valoración aérea de la costa de Telde y las desembocaduras de los barrancos para localizar posibles víctimas o incidencias no detectadas y los operarios de Obras Públicas han revisado las infraestructuras viarias, rotondas, carreteras y prácticamente todas están normalizadas.

La UME ha estado achicando agua en garajes totalmente inundados en La Garita y ha sacado diversos vehículos del Barranco de Ojos de Garza, donde los coches aparcados en el cauce fueron arrastrados prácticamente hasta el mar, mientras una edificación cercana a la playa permanece con 600 metros cúbicos en sus sótanos, unas ocho horas de bombeo serán necesarias para extraerlos, entre otras muchas incidencias, en torno a trescientas, una quincena de accidentes de tráfico, de cortes de luz y derrumbes.

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