Desde allí, ruta hasta la Fuente Luminosa de la capital grancanaria donde les esperaban, luciendo sus icónicas Vespas, el resto de los participantes. Una vez terminadas las presentaciones, para los que no se conocían aún, y las conversaciones en las que la pasión por las Vespas fue el tema estrella, carretera y manta hasta la plaza de Santiago de Gáldar.

En la antiguua capital de la isla de Gran Canaria, las Vespas quedaron expuestas en la plaza, mientras los participantes visitaban el principal atractivo turístico de la ciudad; la Cueva Pintada de Gáldar.

La comida aguardaba al grupo no muy lejos de allí, en un restaurante de San Isidro de Gáldar, desde donde, tras dar cuenta de los ágapes, el convoy de Vespas ascendió hasta Moya.

En el albergue de Corvo estaba previsto el alojamiento para el grupo, y por lo tanto, la fiesta vespera.

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