imageDesde primeras horas de la tarde se contaban por decenas los romeros que subían hasta la plaza de La Montaña, desde donde partió a las 17 horas la comitiva al son de la Vitamina Band.

A su llegada a la plaza del Calvario, el alcalde de la ciudad, Teodoro Sosa, lanzaba el volador al grito de “Teo, campeón, tira el volador”, con el que los danzarines exigían al primer edil que lanzara el cohete que daba permiso a la Banda de Agaete para que interpretara las melodías que la identifican.

Y así se continuó bailando, bajando por la bajada de las Guayarminas y enfilando la calle Capitán Quesada, donde continuó añadiéndose gente a la danza.

imageLa comitiva recorrió las principales calles de la ciudad, hasta su llegada a los pies de la escultura del Señor Santiago, a quien se le ofrendaron las verdes ramas.

Esta fiesta tiene su origen en los primeros años posteriores a la conquista, tal y como afirma el Cronista Oficial de la Ciudad, Juan Sebastián López García, quien en las anotaciones históricas de la celebración recoge una cita del historiador Santiago Cazorla, publicadas en el libro Gáldar en su archivo con motivo del Año Santo Jacobeo de 1999, en el que aparecen citas de archivos históricos que datan la enramada desde el año 1534. La última celebración de la rama tuvo lugar en julio de 1946, tal y como puede leerse en los programas de las fiestas de la época que aún se conservan.

Y después del éxito de esta primera edición, se puede decir que, al igual que los Caballitos de Fuego, la Rama ha vuelto… ¡para quedarse!

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