La Casa-Museo La Casa-Museo Antonio Padrón. Centro de Arte Indigenista, acogió este viernes la inauguración de la exposición ‘De la luz’, que muestra por primera vez al público una visión panorámica de cuatro décadas de creación del grancanario Paco Sánchez, un clásico en vida de la pintura en Canarias. La exposición supone ante todo un homenaje a un autor cuyo nombre está estrechamente vinculado a Felo Monzón y a la Escuela Luján Pérez, donde comenzó a formarse con once años hace ya seis décadas.

No obstante, Franck González, comisario de la muestra junto a Antonio P. Martín, destacó que ‘De la luz’ permite comprobar la notable evolución de la obra de Paco Sánchez a lo largo del tiempo. “Se percibe un recorrido marcado por el trabajo de Felo Monzón, con quien mantuvo una relación muy estrecha. Pero logró diferenciarse y generar un lenguaje propio que tiene elementos del paisaje y del hombre de la calle pero con un discurso sobre la luz y el color radicalmente distintos”, explica.

La exposición permanecerá abierta hasta el 26 de febrero y está integrada por un total de catorce cuadros que forman parte de la colección particular del artista y que “salen de su casa” para ser exhibidos. La selección ha corrido a cargo de Antonio P. Martín, profundo conocedor de la obra de Paco Sánchez. Este viaje temporal comienza en 1969 y culmina en 2007, cuando emerge de su imaginación el acrílico ‘Atlántida’.

En el texto crítico que acompaña a la exposición se punta que Paco Sánchez, nacido en 1948 en Las Palmas de Gran Canaria, “trabaja sobre aspectos esenciales de la condición humana” y “nos habla del solar donde transcurre nuestra breve estancia” edificando de este modo “una forma de entender nuestro tiempo y nuestra pintura que va mucho más allá de sus maestros y de nosotros mismos”.

El universo pictórico de Paco Sánchez se nutre, entre otros elementos, de su infancia y de su juventud en el Guiniguada y en los Riscos de Las Palmas de Gran Canaria, su ciudad natal. El director de la Casa-Museo Antonio Padrón, César Ubierna, se refiere a él como “el último indigenista”.

Además, su pintura ha sabido sintetizar la herencia del mejor legado de la Escuela Luján Pérez y de la generación de Millares y Manrique con la cultura callejera de los ochenta neoyorkina.

La estrecha vinculación entre Sánchez y la Casa-Museo Antonio Padrón-Centro

La relación entre Sánchez y la Casa Museo Antonio Padrón-Centro de Arte Indigenista resulta especialmente estrecha. Además de su presencia activa en el nacimiento del centro, en 1973 recibió uno de los primeros premios del Certamen de Pintura Antonio Padrón.

Su obra está presente de forma permanente en la denominada ‘Sala de los Amigos’ del museo con el díptico ‘La danza de alegría’, espacio donde convive con piezas de Plácido Fleitas, Jorge Oramas, Santiago Santana, Felo Monzón, Manolo Millares y César Manrique como estandartes de lo que el propio Monzón dio en llamar la “canariedad expresiva”, un paisaje creativo donde el mismo Antonio Padrón sería otra de sus cimas.

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.