En un recorrido que para muchos será inolvidable, la Virgen de Fátima regresó este domingo desde la Iglesia de Santiago a su parroquia de La Montaña y lo hizo como en su Bajada, arropada y acompañada por cientos de vecinos que en el trayecto de regreso volvieron a mostrar su devoción con “vivas” a la Virgen y con todo el fervor que le profesan a la patrona de este barrio galdense más unido que nunca a Gáldar. Su alcalde, Teodoro Sosa Monzón y los párrocos de ambas iglesias, Manuel Reyes y Norberto Medina, descubrieron a la llegada a la parroquia de La Montaña, una placa conmemorativa en recuerdo y, sobre todo, en agradecimiento al pueblo galdense con motivo de esta Bajada y del centenario de las apariciones de la Virgen.

Con un templo de Santiago rebosante de fieles, se inició la Eucaristía este domingo oficiada por el sacerdote nacido en La Montaña, Aday García, y cantada por el grupo Los Cebolleros. La presencia de la Virgen de Fátima, que llegó al Templo de Santiago este sábado tras la Bajada desde La Montaña, logró congregar a cientos de vecinos del municipio que no quisieron dejar de asistir al recorrido de regreso a la parroquia de este populoso barrio galdense. Sobre las 21.15 horas, salía por la puerta central y comenzaron entonces a escucharse el sonido de los fuegos artificiales y la música de la agrupación La Pequeña Estefanía.

Ante la valiosa imagen nuevamente los tres niños vestidos de pastorcillos en recuerdo a ellos, a quienes se les apareció la Virgen de Fátima, y seguidamente los vecinos que con farolillos alumbraban el camino por donde pasaba la imagen, primero por el casco de Gáldar y de nuevo por las calles de regreso a La Montaña. Emotivo fue la cascada de pétalos de flores que recibió la Virgen desde la Casa Parroquial junto a la Plaza de Santiago.

Presidida por el alcalde de la ciudad, Teodoro Sosa, la corporación municipal se sumó a la comitiva que no dejaba de mostrar su devoción y su apego a esta Virgen durante todo el trayecto que transcurrió seguidamente por Tomás Báez, Profesor Cambres y Avenida de los Canteros, en un recorrido ya de noche pero con la misma devoción y nostalgia de los asistentes.

Ya pasadas las once de la noche llegaban con los vítores y la alegría del regreso al templo que la vio partir el día anterior y la satisfacción de las promesas y el deber cumplido; pero sobre todo con la creencia de haber formado una sola familia entre los vecinos de La Montaña y el casco de Gáldar durante estos días de unión a través de la devoción a la Virgen. Una Virgen que regresa a su Parroquia de La Montaña tras un fin de semana que muchos galdenses guardarán en su memoria y entre los mejores recuerdos, con el deseo de que no vuelvan a pasar otros 40 años para vivir estos momentos.

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