El Huerto de las Flores ha celebrado el veinticinco aniversario de una de las obras teatrales más intensas y exitosas, La Chubicena, uno de los primeros textos escritos por la maestría de uno de sus hijos, Tito Santana. Espectáculo organizado por el Ayuntamiento de Agaete, a través de la Concejalía de Fiestas.

Tito Santana nace “hace algún tiempo” en Agaete. Con diecinueve años emigra a la capital del Reino Unido atraído por su diversidad cultural, motivo por el que al poco tiempo también se traslada hasta París, ciudad que lo acoge, donde tuvo la oportunidad de estudiar Arte Dramático y donde desarrolló otra de sus facetas artísticas como modelo de grandes agencias, revistas como Vogue y modistos como Yves Saint Laurent.

Diecisiete años más tarde, con la maleta llena de experiencia, dejó la ciudad de la luz para regresar a su tierra natal. En el año 1991 escribió La Chubicena, una oportunidad de sacar a la luz esos miedos y temores en forma de leyenda que rodearon su niñez entorno a las historias que contaban los vecinos que acudían a la tienda de sus padres para “tomar unas copas y descansar de las duras jornadas laborales”. Allí, contaban historias de brujas, sangre, gallos y luna llena que retumbaban por todo El Valle. “Hablo de brujería y la posguerra desde el punto de vista de la poesía y la belleza, no como una historia desgarradora, sino con estética”.

Este artista de Agaete ha dejado huella por donde estuvo, “me gusta involucrar y transmitir mi pasión por el teatro y por eso invito a formar grupos de teatro”, como así hizo en su época en Gáldar y más tarde en Agaete con el Teatro de Cámara de Agaete que cumple también su veinticinco aniversario.

La Chubicena logró un éxito sin precedentes y marcó un antes y un después en la sociedad grancanaria, hecho que le permitió mostrar su obra en los grandes templos del teatro, incluso el Teatro Pérez Galdós durante las Fiestas Fundacionales del año 1994.

El dramaturgo escribió más de cuarenta obras entre las que destaca La Doña en la que ofrece una visión diferente de la Guerra Civil que fue vista por Verónica Forqué y Asunción Balaguer. Otros artistas como Antonio Gala, Carmen Maura o Esperanza Roy acudieron a Gáldar, “que se convirtió en uno de los epicentros de la cultura teatral durante muchos años”, para ver algunas de sus producciones.

Además de escribir obras teatrales de todos los géneros, Santana participó como actor en la adaptación cinematográfica de Alonso Quesada, La Umbría (1980), dirigida por el maestro Pepe Dámaso, o en una de las obras de los Hermanos Álvarez Quintero, Mañana de Sol.

“Reconozco que mi verdadera pasión es escribir y dirigir. De hecho, cuando escribo, lo hago pensando en el actor o actriz que quiero que interprete el personaje”. Confesó que respeta y ama la pasión de las personas que son capaces de interpretar a un personaje imprimiendo parte de su ser en ellos y porque “los considero parte de mi familia”.

Jubilado, Tito Santana, disfruta de cada minuto de su vida, “leo mucho y veo mucho teatro” y reconoce que siempre aconseja “que lea mucho teatro, que acuda a disfrutar de cada obra porque la formación debe ir acompañada por la experiencia y el descubrimiento de cada una de las obras”.

Tras el poco más de media hora que duró el espectáculo, tuvo lugar la inauguración de la exposición fotográfica del creador Carlos Bello en el Centro Cultural de la Villa que, a través de cada una de sus instantáneas, los visitantes podrán descubrir cada uno de los momentos en la trayectoria artística de la obra de Santana a lo largo de estos veinticinco años.

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