Subir a la Avenida Marítima y ver el mar, ese es el primer deseo que Mari Carmen Déniz quiere cumplir ahora que por fin ya se ha vacunado contra la Covi-19, la primera persona de Gran Canaria, quien no solo no tenía miedo alguno porque “hay que confiar en quienes saben más”, sino que aseguró que está contentísima porque está deseando salir cuanto antes del “túnel” que ha supuesto no poder “salir a coger el aire, sol, o lluvia.

“Oír los pájaros, eso es una maravilla que ahora valoramos” apuntó en esta jornada en la que el Servicio Canario de la Salud vacunó a una treintena de personas del Centro Sociosantiario El Pino del Cabildo de Gran Canaria, un día que se convirtió en esperanzador por el arranque de la vacunación y por las palabras de quienes la recibieron.
“Confiamos en que este sea el primer día de una nueva etapa, la de la vuelta a la normalidad”, afirmó el presidente insular, Antonio Morales, junto a la consejera de Política Social, Isabel Mena, tras nueve complicados meses en los que todo ha girado en torno a la protección de los residentes, lo que incluyó el sacrificio de que no pudieran salir ni recibir visitas, aparte de la sectorización del trabajo para evitar contagios masivos, lo que finalmente ha valido la pena porque la incidencia ha sido muy baja, de las menores del país.

“Ahí va la salvación”, exclamó Déniz en el momento en el que fue informada de que ya iba a ser pinchada, un proceso que a los pocos segundos selló con un sonoro “¡bravo!”, pues solo ella, que a pesar de estar en silla de ruedas es un “culo inquieto”, sabe lo que ha sido no poder salir a la calle.  

“He intentado mantener mi cabeza”, confesó, pues a veces se deprimía, le gusta tener cada día su plan, sea grande o pequeño, ya sea ir a comprar a Triana o salir a la Avenida Marítima, y desde marzo no ha podido. Entiende las razones, pero ello no implica que haya sido fácil, por eso esperaba con ansia este día. 

“Tenía ganas, no ha dolido nada, ahora esto hará por dentro lo que quiera, me encuentro bien y tranquila como antes”, manifestó Mari Carmen, de 72 años, que no dejó de insistir en que hay que creer “en las personas que son más inteligentes y vacunarse”, tal como hicieron tras ella Francisco Montesdeoca, Antonia Guedes, Agustina González e Isabel Barrera.

“Este es un día de especial relevancia tras un año de una crisis sanitaria brutal que se ha convertido también en una crisis social y económica, se abre un tiempo de esperanza y ojalá se haga realidad lo que dice la madre de la vacuna, que en el verano recuperaremos la normalidad”, apuntó Morales.

En cualquier caso, “es un momento también para llamar a la responsabilidad, no podemos bajar la guardia” porque todavía queda superar todo el proceso de vacunación y entre tanto hay que cuidarse y cuidar a los demás. 

Y es que comienza una primera parte en la que durante 20 días van a ser vacunadas en Gran Canaria en torno a 7.000 personas entre residentes y trabajadores de centros sociosanitarios del Cabildo y también privados. Y al día siguiente, el día número 21, se iniciará la segunda ronda, pues la vacunación completa son dos pinchazos.
Morales recordó que en el verano se generó una segunda oleada que fue peligrosa y en los próximos meses es necesario respetar las normas para no producir una tercera oleada ahora que ya llegó la vacuna.

“Para mí esto es salir del túnel, el túnel es muy oscuro y yo quiero ver la luz”, sentenció Mari Carmen. 

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