A los 96 años de edad fallecía ayer en Gáldar Faustino González Suárez, más conocido por Faustinito el del Molino de Rojas, al que dedicó una parte muy importante de su vida dando continuidad al antiguo molino de gofio de Rojas de su suegro Bartolito y que sigue en pie con la reconocida marca “El Galdense”. El alcalde de Gáldar, Teodoro Sosa, al conocer la triste noticia tuvo palabras de cariño, de mucho aprecio y de admiración hacia don Faustino al que le unía una gran amistad y del que destacó su carácter humilde, un hombre trabajador, que empezó desde cero, siempre orgulloso de la familia que creó junto a su esposa doña Carmen Molina, y sobre todo, un hombre de grandes conversaciones, con una mente privilegiada y lúcida que conservó siempre. Recibió en 2018 la Pintadera de Oro de la Ciudad de Gáldar, un merecido reconocimiento que le llenó de orgullo.

Faustino González nació en el barrio de La Montaña de Gáldar, de una familia sencilla y trabajadora, de 10 hermanos, dedicada a la agricultura. Forma su familia numerosa con Carmen Molina Martín, con quien tiene 6 hijos. Trabaja en la agricultura en las tierras de sus padres, Juan y Eustasia.

Para sacar a su familia adelante se dedica a la venta de electrodomésticos; además de realizar montajes de instalación eléctrica en casas y llevar la luz desde La Cañada de Rojas hasta la Cueva Herrera para facilitar el trabajo de los pedreros; montando con su mujer una tienda de aceite y vinagre,permaneciendo cerca de 30 años abierta.

En su espíritu emprendedor, asume el riesgo con su cuñado Antonio Molina de comprar y mantener la industria abierta del Molino de gofio de Rojas, que anteriormente era de su suegro Bartolito. Lo trabaja durante 30 años. Actualmente sigue abierto y es uno de los molinos que aún hoy día sigue elaborando gofio de forma artesanal con marca El Galdense; gestionado por su hijo Juan Manuel y su sobrino Mario.

Junto a su esposa Carmen levanta su casa y da estudios a sus hijos, sintiéndose muy orgulloso de ello, teniendo en cuenta la difícil época de transición que tuvieron que vivir. Y ese fue según él mismo su mejor obra. Como él decía: “Nosotros nunca pasamos hambre, pasamos muchos sacrificios y desconsuelos, trabajamos mucho y vendimos de todo”. Y ese sacrificio mereció la pena, al ver a sus seis hijos, diez nietos y 4 bisnietos.

Entre sus hobbies siempre estuvo el fútbol, siendo el primer socio protegido de la Sociedad de La Montaña, con sólo 12 años. De la cual llegó a ser tesorero de su junta directiva; ayudando a levantarla y mantenerla. En dicha sociedad ganó diversas copas y trofeos de billar, napolitana.

Gáldar despide a un hombre bueno y trabajador, a un gran patriarca que dejó una gran herencia en lo personal y también haciendo posible que ese antiguo molino del siglo XIX no cerrara como tantos otros, y que el nombre de Gáldar siga relacionado a esa producción artesanal tan nuestra. 

Su entierro tendrá lugar este domingo a las 10.30 horas, en San Isidro de Gáldar en cuyo tanatorio se encuentra su sepelio. D.E.P. 

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