A nadie se le escapa que el paso del tiempo ha ido deteriorando considerablemente el firme de la GC-2 a su paso por el municipio de Gáldar, una vía que soporta a diario el tránsito de miles de vehículos y que desde su inauguración, hace unos 15 años, apenas ha recibido obras de mejora en este tramo. Con el objetivo de frenar este deterioro y de adecuar la vía a la normativa de seguridad, Obras Públicas invertirá 4,3 millones de euros, de los cuales más del 80% se invertirá en suelo municipal galdense.

La memoria del proyecto contempla varias actuaciones de mejora del drenaje de la vía con la reconstrucción de las cunetas en una gran parte del trazado, además de solucionar algunas zonas de desprendimiento en el enlace de La Atalaya, Marmolejo y junto al nudo de enlace al cementerio de San Isidro que afectan a la seguridad de la vía, así como la mejora de la parada de guaguas de la zona industrial. Pero sin duda alguna, las mejoras más notables que experimentará la vía serán la prolongación del carril de aceleración de enlace en El Cardonal y la mejora de la pendiente en el carril de deceleración del puente de Los Tres Ojos.

En el primero de los casos, tal y como ha quedado reflejado en la memoria de este proyecto, se ha observado la necesidad de prolongar el carril de incorporación al tronco principal de la GC‐2 en sentido Agaete – Las Palmas de Gran Canaria del enlace situado en la zona de El Cardonal, con el fin de conectarlo con el carril de vehículos lentos que se inicia unos 400 metros más adelante. Con esta medida se facilitará la incorporación al tronco de la GC‐2 de los vehículos que proceden de esta zona al disponer de mayor longitud de aceleración y trenzado y la utilización de dicho carril como vía de vehículos lentos, aumentando, indirectamente, la longitud de este carril, mejorando así la eficacia y la capacidad de la vía en esta zona.

El carril de deceleración de la rotonda del puente de Los Tres Ojos presenta actualmente una rasante con una pendiente máxima cercana al 12%. Esta circunstancia convierte a este tramo de la GC‐2 en un punto peligroso, por lo que se hace necesaria su intervención. Para ello, se ha planteado una solución que pasa por combinar, por una parte, la elevación del punto más bajo del carril de desaceleración, pues es éste el elemento que está motivando la fuerte pendiente que existe en la actualidad. Y por otro lado, modificar la rasante convexa existente en el carril de desaceleración antes de iniciar el descenso. Esto obligará a modificar el trazado del carril de desaceleración, alejándolo del tronco principal de la autovía lo suficiente como para absorber el desnivel que se producirá entre la rasante de la autovía (sin variación) y la nueva rasante del carril de desaceleración con el nuevo trazado. Este desplazamiento se llevará a cabo ocupando el arcén actual y parte de la berma exterior que existe. Al mismo tiempo dicha separación deberá ser suficiente como para que permita la creación de un arcén en el margen derecho.

El alcalde de Gáldar, Teodoro Sosa, ha mostrado su satisfacción porque por fin se inviertirá en esta vía del Norte de Gran Canaria. Además, expuso que “no es que nadie regale nada”, sino que considera justo que después de haberse invertido grandes cantidades en otras vías de la isla, por fin le tocara a este tramo de carretera en la que los usuarios coinciden en la necesidad de una actuación urgente y que mejore la seguridad, y que el propio Ayuntamiento de Gáldar venía reclamando desde hace años. Las obras se encuentran actualmente en periodo de licitación y tendrán un plazo de ejecución de cinco meses una vez sean adjudicadas.

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